EE.UU. ¿Cuáles son las ciudades donde es menos probable chocar con un animal?
Cruzar inesperadamente con un venado, coyote, perro u otro animal puede convertir un viaje normal en una situación peligrosa en cuestión de segundos. Este tipo de accidente es especialmente común durante la noche, al amanecer y en carreteras rurales rodeadas de vegetación, donde los conductores tienen menos tiempo para reaccionar.
Estados Unidos registra una cantidad considerable de estos incidentes. Entre julio de 2024 y junio de 2025 se estimaron alrededor de 1.7 millones de reclamaciones de seguro relacionadas con animales, según el análisis anual de State Farm. Más de 1.1 millones estuvieron vinculadas con venados, que continúan siendo, con diferencia, el animal que más accidentes provoca.
Sin embargo, el riesgo cambia enormemente dependiendo de la región.
Existe una aclaración importante antes de elaborar una clasificación: actualmente no hay un ranking nacional reciente y uniforme que compare todas las ciudades estadounidenses según accidentes provocados por animales. Los datos más sólidos disponibles se publican principalmente por estados.
Por esta razón, para identificar las grandes ciudades donde estadísticamente existe menor exposición, tomaremos como referencia los estados y jurisdicciones con menor probabilidad de colisiones con animales según los datos más recientes de State Farm. Esto permite aproximarnos al riesgo geográfico, aunque no significa que cada ciudad tenga exactamente la misma tasa que todo su estado.
1. Las Vegas, Nevada: ubicada en el estado con menor riesgo del país
Nevada presenta actualmente la probabilidad más baja de Estados Unidos de registrar una colisión con animales.
Según los datos correspondientes a julio de 2024-junio de 2025, un conductor de Nevada enfrenta aproximadamente una posibilidad de 1 entre 966 de sufrir un incidente de este tipo.
Esto convierte a Las Vegas en una de las grandes ciudades donde razonablemente puede esperarse una exposición relativamente baja.
La geografía explica buena parte del resultado.
Las Vegas está rodeada por un ambiente desértico donde la densidad de grandes mamíferos cerca de los principales corredores urbanos es muy inferior a la que encontramos en estados boscosos como Pennsylvania, Wisconsin o West Virginia.
Además, buena parte del tráfico de la ciudad se concentra en grandes avenidas y autopistas rodeadas por desarrollo urbano.
Eso no significa que no existan animales.
Coyotes, liebres y diferentes especies del desierto pueden aparecer cerca de las carreteras, especialmente en zonas periféricas.
Pero comparada con regiones donde miles de venados atraviesan carreteras durante sus temporadas de migración y reproducción, Nevada ofrece un entorno considerablemente menos problemático.
2. Honolulu, Hawaii: pocas posibilidades de encontrarse con grandes animales
Hawaii ocupa la segunda posición entre los estados con menor riesgo, con aproximadamente una posibilidad entre 907 de que un conductor registre una colisión relacionada con animales.
Por ello, Honolulu constituye otra de las ciudades estadounidenses donde este tipo de accidente debería resultar relativamente poco frecuente.
La explicación está en gran parte relacionada con la fauna local.
Hawaii no posee las enormes poblaciones de venados de cola blanca que encontramos en buena parte del territorio continental estadounidense.
También tiene una geografía insular y una red vial muy diferente a la de los grandes estados rurales.
Sin embargo, existen animales capaces de aparecer sobre las carreteras, incluidos perros, gatos, aves y especies silvestres.
En determinadas islas también existen poblaciones de venados y cerdos salvajes.
Por tanto, bajo riesgo no significa riesgo inexistente.
3. Washington, D.C.: el entorno urbano reduce los encuentros
El Distrito de Columbia presenta aproximadamente una posibilidad entre 794 de sufrir una colisión relacionada con animales, situándose entre las jurisdicciones con menor riesgo de Estados Unidos.
Aquí la relación con la ciudad es mucho más directa porque Washington, D.C. constituye prácticamente todo el territorio evaluado.
El entorno densamente urbano reduce considerablemente las oportunidades de encontrar grandes animales atravesando autopistas.
Sin embargo, Washington posee parques, corredores verdes y zonas cercanas a áreas naturales donde sí existen venados.
De hecho, cualquiera que conduzca hacia Maryland o Virginia puede experimentar un cambio notable en el riesgo apenas abandona las áreas más urbanizadas.
Esto demuestra que las fronteras geográficas importan mucho.
Un conductor puede pasar de una zona de exposición relativamente baja a otra considerablemente mayor durante un recorrido de pocos kilómetros.
4. Anchorage, Alaska: sorprendentemente bajo pese a su enorme fauna
Alaska ofrece uno de los resultados más interesantes del estudio.
La posibilidad estimada de sufrir un accidente relacionado con animales es aproximadamente 1 entre 661, colocando al estado entre los cinco con menor riesgo del país.
Esto puede resultar sorprendente porque Alaska es conocida precisamente por poseer grandes poblaciones de alces, osos y otros animales.
Anchorage, en particular, tiene encuentros frecuentes con alces dentro y alrededor de la ciudad.
¿Cómo puede aparecer entonces entre las regiones de menor riesgo?
Una explicación importante es la combinación de población, cantidad de vehículos, territorio enorme y volumen total de reclamaciones.
Alaska posee muchísimos menos conductores que estados como Pennsylvania, Texas o Michigan.
Además, los datos de State Farm reflejan reclamaciones aseguradoras y probabilidades agregadas a escala estatal, no solamente encuentros con grandes animales dentro de Anchorage.
Por eso este caso demuestra por qué debemos evitar interpretar los datos estatales como una garantía absoluta para cada ciudad.
Un conductor de Anchorage todavía debe prestar mucha atención a los animales, especialmente en carreteras oscuras y áreas menos urbanizadas.
5. Phoenix, Arizona: el desierto reduce los encuentros con venados
Arizona completa las cinco jurisdicciones con menor riesgo, con aproximadamente una posibilidad entre 577 de sufrir una colisión relacionada con animales.
Esto convierte a Phoenix en otra candidata importante dentro de las grandes ciudades estadounidenses.
Como ocurre con Las Vegas, el ambiente desértico ayuda.
Las poblaciones de venados son considerablemente menores alrededor de las grandes áreas urbanas del desierto que en regiones forestales del este y norte del país.
Phoenix además posee extensas autopistas y zonas urbanizadas donde los encuentros con animales grandes son relativamente poco frecuentes.
Sin embargo, en los límites de la ciudad pueden aparecer coyotes, jabalíes, liebres y otros animales.
Además, cuando los conductores comienzan a viajar hacia zonas montañosas del norte de Arizona, las condiciones cambian y aumenta la posibilidad de encontrar venados o alces.
Las carreteras rurales siguen siendo las más problemáticas
State Farm señala que un escenario habitual para estos accidentes es una carretera rural pavimentada, con poca iluminación y poco tráfico.
Esto explica por qué las grandes ciudades suelen presentar menor exposición que sus zonas rurales circundantes.
Un animal tiene menos probabilidades de atravesar una avenida rodeada de edificios que una carretera que divide dos áreas boscosas.
Además, las velocidades suelen ser mayores en carreteras rurales.
Cuando un venado aparece repentinamente a 60 o 70 mph, el conductor dispone de muy poco tiempo para reaccionar.
Una ciudad segura puede estar rodeada de zonas peligrosas
Este punto merece especial atención.
Vivir en Phoenix, Las Vegas o Washington no significa que el riesgo continúe siendo bajo durante todos los viajes.
Un conductor de Phoenix puede salir de la ciudad y dirigirse hacia Flagstaff.
Al hacerlo, cambia el desierto por zonas montañosas y forestales donde existen venados y alces.
Lo mismo puede ocurrir alrededor de Washington cuando se entra en áreas rurales de Virginia, Maryland o West Virginia.
Por eso el lugar donde conducimos realmente importa más que la dirección de nuestra residencia.
Evitar el animal puede ser más peligroso que el propio impacto
Cuando un venado aparece repentinamente, el instinto puede ser girar bruscamente.
Pero una maniobra evasiva violenta puede hacer que el conductor invada el carril contrario, salga de la carretera o choque contra un árbol.
Consumer Reports recomienda frenar firmemente manteniendo el control y evitar maniobras bruscas cuando un impacto ya resulta inevitable. Después de una colisión, el vehículo debe apartarse de forma segura y no debe intentarse tocar un animal herido.
Cada situación es diferente, pero conservar el control del automóvil sigue siendo fundamental.
Las luces altas pueden ayudar
En una carretera oscura y sin tráfico contrario, utilizar correctamente las luces altas aumenta el área visible.
También debemos observar los márgenes de la carretera, no únicamente el centro.
Los ojos de algunos animales reflejan la luz y pueden permitir detectarlos antes de que entren completamente a la vía.
Cuando vemos un venado, debemos reducir la velocidad incluso después de que haya cruzado.
Es común que varios animales se desplacen juntos.
La velocidad hace una enorme diferencia
State Farm señala que comportamientos de riesgo como exceso de velocidad o uso del teléfono aumentan la posibilidad de un incidente relacionado con animales.
Un conductor que presta atención puede detectar movimiento junto a la carretera varios segundos antes.
Uno que observa una pantalla puede no percibir al animal hasta que ya está delante del automóvil.
La velocidad también determina la gravedad.
Golpear un venado a 30 mph y hacerlo a 65 mph son situaciones completamente diferentes para los ocupantes y para el vehículo.